MARTIN FIERRO

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

( textual del libro de José Hernández )

 

Un padre que dá consejos Hay hombres que de su cencia
Más que Padre es un amigo. Tienen la cabeza llena;
Ansí como tal les digo Hay sabios de todas menas;
Que vivan con precaución- Mas digo sin ser muy ducho-
Naide sabe en que rincón Es mejor que aprender mucho
Se oculta el que es su enemigo. El aprender cosas buenas.
Yo nunca tuve otra escuela No aprovechen los trabajos
Que una vida desgraciada- Si no han de enseñarnos nada-
No extrañen si en la jugada El hombre, de una mirada
Alguna vez me equivoco- Todo ha de verlo al momento
Pues debe saber muy poco El primer conocimiento
Aquel que no aprendió nada. Es conocer cuando enfada.
Su esperanza no la cifren El trabajar es la Ley
Nunca en corazón alguno Porque es preciso alquirir-
En el mayor infortunio No se espongan a sufrir
Pongan su confianza en Dios- Una triste situación-
De los hombres, sólo en uno, Sangra mucho el corazón
Con gran precaución en dos. Del que tiene que pedir.
Las faltas no tienen límites Debe trabajar el hombre
Como tienen los terrenos- Para ganarse su pan;
Se encuentran en los más buenos, Pues la miseria en su afán
Y es justo que les prevenga- Debe perseguir de mil modos-
Aquel que defectos tenga, Llama a la puerta de todos
Disimule los agenos. Y entre en la del haragán.
Al que es amigo, jamás A ningún hombre amenacen
Lo dejen en la estacada, Porque naide se acobarda-
Pero no le pidan nada Poco en conocerlo tarda
Ni lo aguarden todo de él- Quien amenaza imprudente-
Siempre el amigo más fiel Que hay un peligro presente
Es una conduta honrada. Y otro peligro se aguarda.
Ni el miedo n i la codicia Para vencer un peligro,
Es bueno que a uno lo asalten- Salvar de cualquier abismo,
Ansí no se sobresalten Por esperencia lo afirmo,
Por los bienes que perezcan- Más que el sable y que la lanza-
Al rico nunca le ofrezcan Suele servir la confianza
Y al pobre jamás le fallen. Que el hombre tiene en si mismo.
Bien lo pasa hasta entre Pampas Nace el hombre con la astucia
El que respeta a la gente- Que ha de servirle de guía-
El hombre ha de ser prudente Sin ella sucumbiría,
Para librarse de enojos- Pero sigún mi esperencia-
Cauteloso entre los flojos Se vuelve en unos prudencia
Moderado entre valientes. Y en los otros picardía.
Aprovecha la ocasión El hombre no mate al hombre
El hombre que es diligente- Ni pelee por fantasía-
Y téngalo bien presente, Tiene en la desgracia mía
Si al compararla no yerro- Un espejo en que mirarse-
La ocasión es como el fierro, Saber el hombre guardarse
Se ha de machacar caliente. Es la gran sabiduría.
Muchas cosas pierde el hombre La sangre que se derrama
Que a veces la vuelve a hallar- No se olvida hasta la muerte-
Pero les debo enseñar La impresión es de tal suerte,
Y es bueno que lo recuerden- Que a mi pesar, no lo niego-
Si la vengüenza se pierde Cai como gotas de fuego
Jamás se vuelve a encontrar. En la alma del que la vierte.
Los hermanos sean unidos Es siempre en toda ocasión,
Porque esa es la Ley primera- El trago el pior enemigo-
Tengan unión verdadera Con cariño se los digo,
En cualquier tiempo que sea- Recuerdenló con cuidado-
Porque si entre ellos pelean Aquel que ofende embriagado
Los devoran los de ajuera. Merece doble castigo.
Respeten a los ancianos, Si se arma algún revolutis
El burlarlos no es hazaña- Siempre han de ser los primeros-
Si andan entre gente extraña No se muestren altaneros
Deben ser muy precavidos- Aunque la razón les sobre-
Pues por igual es tenido En la barba de los pobres
Quien con malos se acompaña. Aprienden pa ser barberos.
La cigüeña cuando es vieja Si entriegan su corazón
Pierda la vista- y procuran A alguna mujer querida,
Cuidarla en su edá madura No le hagan una partida
Todas su hijas pequeñas- Que la ofienda a la mujer-
Apriendan de la cigüeñas Siempre los ha de perder
Este ejemplo de ternura. Una mujer ofendida.
Si les hacen una ofensa, Procuren, si son cantores,
Aunque le echen en olvido El cantar con sentimiento-
Vivan siempre prevenidos; No tiemplen el estrumento
Pues ciertamente sucede Por sólo el gusto de hablar-
Que hablará muy mal de ustedes Y acostumbrarse a cantar
Aquel que los ha ofendido. En cosas de jundamento.
El que obedeciendo vive Y les doy estos consejos
Nunca tiene suerte blanda- Que me ha costado adquirirlos,
Mas con su soberbia agranda Porque deseo dirigirlos,
El rigor en que padece- Pero no alcanza mi cencia
Obedezca el que obedece Hasta darles la prudencia
Y será bueno el que manda. Que precisa pa seguirlos.
Procuren de no perder Estas cosas y otras muchas,
Ni el tiempo ni la vergüenza- Medité en mis soledades-
Como todo hombre que piensa Sepan que no hay falsedades
Procedan siempre con juicio- Ni error en estos consejos-
Y sepan que ningún vicio Es de la boca del viejo
Acaba donde comienza. De ande salen las verdades.
Ave de pico encorvado ....................................................
Le tiene al robo afición- ....................................................
Pero al hombre de razón ....................................................
No roba jamás un cobre- ....................................................
Pues no es vergüenza ser pobre ....................................................
Y es vergüenza ser ladrón. ....................................................

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