UN CHIQUITÍN DE ALGO

Veo venir el soplo
el viento cálido de la vida
veo el sol que encandila
y con el canto del pájaro
se asoma el nuevo día.
Veo las luces que encienden los colores
veo tus ojos en mis ojos
escudriñando mi corazón.
Trepo las álgidas paredes de la vida,
como un tronco enmohecido,
calculo mis fuerzas, pero no llego.
Quiero asirme, subir como sube el canto
tocar, acariciar el trigal
de tus tibios y dulces labios,
y desprender en carcajadas mi alegría.
Quiero hundirme y no puedo, en tu corazón
encontrar un lugar pequeño.
Quiero y no puedo tenerte en mis brazos,
tu transparencia impide asir tus manos.
Como agua cristalina te deslizas
te escurres de mis manos aturdidas.
No te adoro como a Dios, pero te elevo
como mujer, como madre, como señora,
como sostén de este ser que te ama y necesita.
Quiero ser para ti al menos,
un pequeño incentivo a tu esperanza,
una pequeña alegría para tu sonrisa,
una partícula de aire para tu aliento.
Quiero ser para ti un chiquitín de algo
¡también yo, quiero darte vida!

                                    Jeremías Esquivel

LE DIRE A DIOS

Mañana cuando parta de este mundo,
cuando ante Dios exponga mis cosechas
no miraré mis manos vacías de silencio
porque tu voz, poblará de música mis espigas.
Le diré a Dios que te amé,
con el amor profundamente abismal
que El puso en mi corazón de piedra.
Le diré que te amé tiernamente
como un niño a su madre.
sin trampas, sin miedos, libremente.
Expondré mis tesoros ante El
el haber sido cauto, gracias a tus palabras
el haber sido osado, gracias a tu aliento
el haber amado a Dios, porque me llevo de la mano
a tu presencia Amorosa y Santa.
Le diré a Dios que mi único mérito
fue, serte fiel, y encontrarme en tu mirada.
Le diré a Dios que lo conocí
aquella tarde de Septiembre, cuando tomé tu mano,
cuando cantó la vida en mi simiente,
cuando se perdió nuestra sombra en el horizonte claro.
Mañana cuando parta de este mundo,
cuando ante Dios exponga mis cosechas,
no miraré mis manos vacías de silencio
porque tu voz, poblará de música mis espigas.

                                       Jeremías Esquivel

CON LO PROFUNDO DEL ALMA

Salí esta tarde a caminar por las veredas del recuerdo,
se tiñeron de silencio las calles,
los árboles silenciaron sus murmullos.
Las rosas mantuvieron inmóviles sus perfumes
y la luz centelleante encendió los caminos.
Recobré aquel viejo suspiro,
amontoné en el corazón, las miradas de mi madre,
los gestos del viejo, y aquella vieja pelea
que una vez, quebró la tarde.
Miré con ternura, aquel cuarto,
donde tantas noches gastamos viejos poemas,
pintadas con guitarras, y acuarelas de alegrías.
Vinieron también las canciones
y los amigos y las miradas,
y todas las locuras de los sueños.
Las estrellas que giraban
y el sol que sorprendía.
Oh, viento de mi norte
han pasado casi cincuenta primaveras
y tantas maravillas, tanta luz, tanto gozo,
una mano que no quiero soltar;
una utopía que no resigno voluntad;
una esperanza, que no claudica
aunque quieran seducirme mil caminos.
Aunque mil veces penetre en los recuerdos,
no encuentro más que las raíces de esta convicción,
de estas ganas locas de amar,
de vivir amando, locamente,
con lo profundo del alma.

                                           Jeremías Esquivel

LA CIUDAD

Silencioso camino por las calles de la ciudad
las casas se miran inmóviles y tristes,
el sonido de un arpa, lejano,
despierta mi corazón, enciende mi alma.
La ciudad hasta entonces, vacía
se pobló de ecos y murmullos
ciudad sin horizonte, sin lejanías
casi sin cielo, y sin tierra, solo asfalto
La ciudad tiene muchos negocios,
muchos negocios
almacenes, panaderías, boliches,
tiendas y bares.
La ciudad tiene muchos hombres,
como hormigas van, como hormigas vienen,
se entrelazan y dispersan
hombres que no ven hombres, como hormigas vienen y van
La ciudad se extiende, por laberintos de calles,
con incesantes hombres y mujeres que no se miran
como autómatas y solitarios hombres y mujeres
que se atropellan como hormigas.
Silencioso camino por las calles de la ciudad
las casas se miran inmóviles y tristes
y le pido a Dios que pronto,
¡los hombres vean que no son hormigas!

                                                       Jeremías Esquivel

TRAJO LA TARDE

La tarde se puebla de recuerdos
el amor, como un recién nacido
busca en el sueño, en la raíz,
el canto del corazón que le dio luz.
Las calles de mi barrio
disfrazaban de olvido, tu mirada tierna,
la sonrisa y la alegría nueva.
Acaso no vibraban tus manos en las mías
y tu voz, penetraba como un bálsamo en mi,
acaso no sanabas mis viejas heridas.
Eras más que tu misma, quien llegaba,
era la vida, como un inmenso trigal,
eras la mar quien agitaba el misterio
en mis manos, llevándome tierna
a conocer la dicha.
Sembró la tarde, en mi tierra madura
una semilla fuerte, que fue árbol y esperanza
llegaron las noches, y el amanecer
nos encontró, tejiendo sueños,
enmarañados de ternura, de amor y alegría.
Trajo la tarde, un recuerdo amado
el mejor, ese que de vez en cuando
las calles del barrio disfrazaban de olvido,
ese que vuelve siempre, porque es raíz,
de lo que soy, de lo que eres,
de lo que somos, más allá de nosotros mismos.

                                                  Jeremías Esquivel

SON OTRAS LAS VOCES QUE LLEVO

Una vieja canción surca mi sangre
canta desde las profundas raíces de la vida,
sacude mi corazón, el polvo del tiempo y el espacio
Viene el grito macho, el galope libre,
viene el viento, la luz, el monte,
la picada, el cielo azul, la estrella milenaria,
sangre guaycurú, luna de plata,
sacude mis venas el yugo patético
vuelo quiere mis alas, la tierra reclama
los anhelos se pierden en las blancas nubes
lucho por la vida, contra la arrogancia.
Nací, para viento,
machete y lanza, monte y estero,
luz y raíz proclama desde el abismal silencio,
desde la alegría de la brisa,
desde el impetuoso torrente del río
que lleva a Dios el pedido urgente de los sueños.
Viene el sapucay, de mi sangre guaycurú,
de mi corazón hecho de monte, río,
cielo, estero y luz.
Viene el vuelo, el lejano galope,
y la luna que habla de cosechas y lluvias
Soy de sangre milenaria,
el grito nuevo, de lo que fue y lo que es,
no es mi voz la que llama,
son otras las voces que llevo.

                                      Jeremías Esquivel

BUSCO

¡Anímate a la cornisa...
a la locura!
Busco en tus ojos,
en tu silencio elocuente,
en tu figura materna,
en tu andar,
el misterio,
que mi vida encierra.
Soy el antiguo
peregrino,
el marino ferviente,
el soldado de batalla,
ese que lucha,
ese que vence.
Soy ese que anima,
que calcula,
que se nutre de tus besos,
ese que se aferra como un chiquitín,
de su madre y de su suerte.
Viene la vida
rodando la pendiente,
viene con sus vueltas,
viene con sus cantos,
mientras en tus ojos busco,
el misterio
que mi vida encierra.
Porque en tu vida,
sé quién soy,
y en tu mirada me encuentro.

                                          Jeremías Esquivel

LLEGASTE...

Llegaste un día como llega la lluvia
esas que no se esperan,
Llegaste como una primavera
de sueños y esperanzas.
Llegaste marcando un camino,
un norte y una alegría
movistes mis raíces,
fecundo me envolvistes.
Llegaste un día, de invierno profundo,
vendavales, tormentas,
amenazaban la vida.
Llegaste un día, como llega la lluvia,
bañaste de un soplo, todos mis días,
comprendí sin querer,
el porque de mis manos,
y supuse sin verte que eras mío
y que era tuyo.
Llegaste un día creciente
me pediste mis manos
te regalé mi corazón,
y mis sueños.

                                 Jeremías Esquivel

SI TU...

Si tu me buscas,
búscame entre árboles
con piso de hojas muertas,
búscame en el punto
donde se besan cielo y tierra,
búscame en la música
en la melodía, en el acorde;
búscame en el árbol
de brazos extensos,
búscame en los niños
que juegan con sus sueños.
Ven a buscarme en las largas calles del silencio
en el vuelo del pájaro,
en las manos azules de los ancianos,
que buscan su día más feliz.
Ven a buscarme en la brisa,
navegando entre los hombres,
abrazando y alzando
sus manos caídas.
Ven a buscarme en la brisa,
navegando entre los hombres,
abrazando y alzando
sus manos caídas.
Ven mujer,
esposa de ilusión transparente,
búscame en ti misma
estaré acurrucado de ternura
en tu corazón alado.

                                               Jeremías Esquivel

TU Y YO

Tu y yo y este andar
este viajar por la vida
como un viento, abrazando esperanzas.
Tú, con tu andar de madre
eternamente presente como el universo;
yo con mis viejos sueños de poeta,
viajero a latente utopías.
Tu como el amanecer, plena de esperanza
yo como la alondra, eterno volador
dispares cabalgamos el mundo.
Con seguridad tu alcanzarás el luz,
mientras que enredados en sueños
seguiré palmo a palmo mi lucha.
Soy un viejo sueño, que nunca dejó de ser sueño;
soy un camino nunca acabado soy tierra árida
sedienta de agua, de árbol, de abono.
En cambio tu, mujer, me aventajas siempre.
Tu acaricias la luz, yo, solo sueño;
tu vivencias la Gracia.
yo tan solo... la percibo lejana.
Tu vives erguida sobre la vida,
como trigal maduro, como agua pura.
Yo tropiezo y caigo, me arrastro,
como un soldado, me desespero por volver
a tu mirada siempre tierna.
Tu y yo, unidos en la diversidad,
peregrinos del mundo, en busca de la vida,
del delirio blanco, del canto y la alegría.
Tu y yo, distintos pero iguales.

                                            Jeremías Esquivel

 

 

 

Pagina nueva 1 HTMLWeb - WebScript - Cursores - Cursor animado I Dale_Rojo